Un niño de la calle adopta a un perro para abrazarlo y no sentirse solo.

Ningún niño debería vivir la crueldad de tener que vivir en la calle. Es triste que en nuestro mundo pasen estas cosas, pero desgraciadamente, es algo común en muchos países.

En la ciudad de Quezon City, en Filipinas, alrededor de 3000 niños viven en las calles, expuestos al frío, el hambre y todos los peligros que existen como el abuso sexual o las drogas.

Fuente: María Kabs

Rommel Quiminales es otro niño abandonado que viven en las calles desde los 10 años. Sus padres se separaron y nadie se ocupó de él.

Este niño sólo se tiene a sí mismo y debe cuidarse solo para sobrevivir.

Ayudar a Rommel.

María Kabs, es una mujer que encontró a Rommel en la calle y se conmovió profundamente con su historia.

Habló con él y le tomó algunas fotos que después compartió en Facebook.

Fuente: María Kabs

Fue así como supo que Rommel y Badgi, su perro callejero, se hicieron amigos y se acompañan mutuamente.

El perrito lo era todo para Rommel. Él no iba a ninguna parte sin su amigo de cuatro patas.

Badgi también quiere mucho a Rommel y lo protege de otros niños que a veces quieren agredirlo o que quieren robarle las monedas que le dan en la calle.

Fuente: María Kabs

“Cuando esos niños vinieron a robarme, Badgi empezó a ladrar, ellos se asustaron y se alejaron de mi”, contó Rommel.

Rommel tiene una hermana en la ciudad de San José y cuando logra reunir algunas monedas para viajar, va a visitarla.

Ella trabaja, pero no gana mucho dinero. Tampoco puede ocuparse de él. Rommel sólo quiere estar siempre con su perro amigo y protector y tener la posibilidad de poder volver a la escuela.

“Ahorro el dinero que gano mendigando y ya pude comprarme un cuaderno”, dijo Rommel.

Fuente: María Kabs

También dijo que después de terminar la escuela, le gustaría algún día ser actor o veterinario; porque le gustan muchos los animales.

La historia de Rommel abrazado a su leal y fiel perro, provocó el interés entre muchas personas y de acuerdo a una actualización de esta noticia, se pudo saber que Rommel ya había podido inscribirse en la escuela.

“Sólo pido monedas, no robo nada”

Rommel.

Los adultos no supieron darle ni amor, ni una vida digna a Rommel; pero su perrito sí sabe quererlo y cuidarlo. Este perro callejero, hace lo que no hacen lo adultos.

Fuente: María Kabs

Es horrible pensar que Rommel y otros miles de niños viven en la calle, expuestos a miles de peligros, pero al menos él tiene a su perro, que jamás lo abandona ni lo abandonará.

Rogamos a Dios que Rommel pueda tener las oportunidades que se merece.