Una señora de 73, dio a luz a su primer hijo. Ya se había resignado a nunca tenerlos.

El deseo de ser madre es casi natural en las mujeres, pero cuando los ansiados hijos no llegan, la tristeza nos invade.

Daljinder Kaur no sólo vivió con tristeza no poder tener hijos, sino que casi ya se había resignado a nunca tenerlos. Ella ya tenía 73 años.

Pero esta mujer hindú quiso hacer un último intento y junto con su esposo Mohinder Singh Gill de 79 años, recurrieron a la fecundación in vitro y… ¡por fin llegó Armaan!

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Muchos se preguntan cómo lograrán ser buenos padres dos personas que ya están más para ser abuelos, pero ellos dicen que la edad no les preocupa y que se sienten con la energía necesaria para criar a este bebé.

Una maldición de Dios.

En la India, tener hijos y en realidad, tener muchos hijos, es símbolo de prosperidad y fortuna, de modo que cuando los hijos no llegaban a esta pareja, se consideró que estaban malditos por Dios.

Eso no es cierto… Dios no castiga de esta manera. Simplemente, las cosas se dieron así. Pero tanto Daljinder como su esposo, tuvieron que vivir con la tristeza del hijo que la vida les negaba y, además, con el desprecio de la gente que los rodeaba.

Pero la dichosa noticia vino de parte de la ciencia, que por medio de la fecundación in vitro, les permitió concebir este hijo tan deseado.

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Una bendición de Dios.

Daljinder Kaur y su esposo viven en la ciudad de Amritsar, al Norte de La India.

Un día, supieron que existía una posibilidad de concebir por medio de esta técnica que ya se usa desde hace muchos años y pensaron que no perdían nada con intentarlo.

“Dios escuchó nuestras plegarias. Mi vida a partir de ahora tiene sentido. Me ocupo yo sola de mi hijo y me siento con suficiente energía.

Mi marido es muy atento y me ayuda en todo lo que puede.”

Mohinder Singh Gill es dueño de una granja en las afuera de la ciudad y dice que no le preocupa la edad. Ellos esperan responder a las necesidades de su hijo.

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“La gente nos pregunta qué sucederá con nuestro hijo si nosotros morimos, pero yo tengo fe en Dios. Él es todopoderoso y se encargará de todo”, dijo Mohinder.

El costo del tratamiento asciende a 1 millón de rupias, que equivale a unos 12 mil dólares y los médicos les dijeron que no les aseguraban el éxito, debido a la edad que ambos tienen. Pero a ellos eso no los desanimó.

Daljinder se sometió a numerosos tratamientos y estudios, tanto para comprobar si podría concebir como si su cuerpo podría resistir el embarazado. Ellos no querían poner en riesgo su vida.

“El dinero no es importante para mí. Yo quería a mi hijo a cualquier precio y hoy, soy madre”, dijo Daljinder emocionada.

Armann nació por parte natural y Daljinder lo amamanta. Pesó un poco más de 2 kg y hoy es la dicha y la felicidad de sus padres.

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“No podemos agradecer lo suficiente a Dios y a nuestro médico por bendecirnos con un bebé”, dijo Daljinder.

Ellos saben mejor que nadie que criar a un bebé será todo un desafío, pero confían en que todo saldrá bien. Sólo ruegan a Dios poder disfrutar de este bebé que desearon tanto.

Daljinder lo resumió bien diciendo: “¿Quién puede saber sobre el futuro? Solo el tiempo dirá lo que vendrá para nuestro hijo. Planeamos darle lo mejor de todo cuando sea mayor.”

Les deseamos lo mejor a esta pareja que por fin logró su sueño más preciado: ser padres.

Esta historia increíble, merece una reflexión. ¿Qué te pareció?